Aglaonema: una planta camaleónica
La Aglaonema es una de esas plantas que consiguen combinar belleza y facilidad de cultivo. Sus hojas, disponibles en una gran variedad de tonalidades y dibujos, aportan un toque tropical y decorativo a cualquier estancia, mientras que su resistencia hace que sea una opción especialmente interesante para quienes se inician en el mundo de la jardinería.
Originaria de las regiones tropicales de Asia, la Aglaonema se ha convertido en una de las plantas de interior más apreciadas. Tolera relativamente bien los espacios con poca luz, no necesita riegos frecuentes y, con unos cuidados básicos, puede mantenerse atractiva durante muchos años.


¿Qué es la Aglaonema?
Aglaonema es un género de plantas perteneciente a la familia Araceae, que comprende varias decenas de especies originarias principalmente del sudeste asiático y zonas tropicales próximas.
Son plantas herbáceas perennes, de porte compacto, que normalmente desarrollan un conjunto de tallos cortos o erectos de los que nacen sus características hojas. Dependiendo de la especie y de la variedad, pueden alcanzar desde unos pocos centímetros hasta más de medio metro de altura.
Su principal atractivo son precisamente las hojas. Pueden ser de color verde intenso, verde plateado, grisáceo o presentar combinaciones de verde, blanco, crema, amarillo e incluso diferentes tonalidades rosadas o rojizas.
Entre las especies y cultivares más conocidos se encuentran Aglaonema commutatum, así como numerosas variedades ornamentales obtenidas a partir de diferentes especies.
Origen y hábitat natural
Las Aglaonemas proceden de las zonas tropicales y subtropicales del sudeste asiático, donde crecen de forma natural en países como Tailandia, Malasia, Indonesia y Filipinas, entre otros.
En su hábitat natural viven habitualmente en el sotobosque de las selvas tropicales. Esto es importante para entender sus necesidades de cultivo: están acostumbradas a recibir luz filtrada, una humedad ambiental relativamente elevada y temperaturas cálidas y estables.
Al crecer protegidas por la vegetación de los estratos superiores de la selva, no necesitan recibir una exposición directa e intensa al sol. De hecho, el sol fuerte puede provocar quemaduras en sus hojas.
Principales características
La Aglaonema destaca por una serie de características que explican su popularidad como planta ornamental:
- Hojas grandes y decorativas, generalmente ovaladas o lanceoladas.
- Gran variedad de colores y patrones, dependiendo de la especie y el cultivar.
- Porte compacto, adecuado para interiores.
- Crecimiento relativamente lento o moderado, por lo que no requiere podas constantes.
- Buena tolerancia a condiciones de iluminación moderada o baja, especialmente en las variedades de hojas predominantemente verdes.
- Carácter perenne, manteniendo su follaje durante todo el año cuando las condiciones son adecuadas.
- Buena adaptación a los ambientes domésticos, siempre que se eviten temperaturas extremas y excesos de agua.



Cuidados de la Aglaonema
Una de las grandes ventajas de esta planta es que no exige cuidados complicados. Sin embargo, como sucede con cualquier especie tropical, proporcionar unas condiciones adecuadas hará que crezca con mayor vigor y conserve unas hojas sanas y atractivas.
Luz
La Aglaonema prefiere una luz abundante pero indirecta. Puede tolerar espacios con poca iluminación, una característica que la ha hecho especialmente popular como planta de interior. No obstante, poca luz no significa ausencia total de iluminación. En un lugar demasiado oscuro su crecimiento será más lento y, en las variedades con dibujos o colores llamativos, los patrones de las hojas pueden perder intensidad.
Las variedades con hojas más verdes suelen tolerar mejor una iluminación reducida. Las variedades variegadas necesitan normalmente algo más de luz indirecta para conservar sus colores.
Conviene evitar el sol directo intenso, sobre todo a través de una ventana durante las horas de mayor radiación, ya que puede producir manchas y quemaduras en el follaje.
Temperatura
Al ser una planta tropical, agradece las temperaturas cálidas. Lo ideal es mantenerla aproximadamente entre 18 y 27 °C, evitando cambios bruscos y corrientes de aire frío. Las temperaturas bajas pueden ralentizar considerablemente su crecimiento y provocar daños en las hojas.
Durante el invierno conviene mantenerla alejada de ventanas muy frías, puertas exteriores y fuentes de aire acondicionado.
Riego
El riego debe ser moderado. Uno de los errores más frecuentes con la Aglaonema es regarla demasiado.
Antes de volver a regar, es conveniente comprobar la humedad del sustrato. Si la capa superficial se ha secado, podemos aportar agua de manera uniforme hasta que salga un poco por los agujeros de drenaje de la maceta.
Después hay que dejar escurrir bien el exceso y evitar que la planta permanezca con agua acumulada en el plato o cubremacetas.
La frecuencia dependerá de factores como la temperatura, la iluminación, el tamaño de la maceta y la época del año. Por eso es preferible observar el sustrato en lugar de seguir un calendario de riego rígido.
Humedad ambiental
Aunque puede adaptarse a la humedad habitual de muchos hogares, la Aglaonema agradece una humedad ambiental moderada o elevada.
En ambientes muy secos, especialmente durante los meses de calefacción, pueden aparecer puntas marrones en las hojas.
Para mejorar las condiciones podemos agrupar varias plantas, utilizar un humidificador o colocar la maceta sobre una bandeja con guijarros y agua, procurando que el fondo de la maceta quede por encima del nivel del agua.
Sustrato
Necesita un sustrato suelto, aireado y con buen drenaje. Una mezcla para plantas de interior enriquecida con materia orgánica puede funcionar bien, siempre que no retenga un exceso de agua. Se puede mejorar el drenaje incorporando materiales que aumenten la aireación del sustrato.
La elección de una maceta con agujeros de drenaje es fundamental.
Abonado
Durante la época de crecimiento puede aportarse un fertilizante equilibrado para plantas verdes siguiendo las indicaciones del fabricante.
No es necesario abonar constantemente. Un exceso de fertilizante puede acumular sales en el sustrato y terminar dañando las raíces.
Durante los meses de menor crecimiento, especialmente si las condiciones de luz y temperatura son bajas, conviene reducir o suspender el abonado.
Trasplante
La Aglaonema no necesita trasplantes frecuentes. Podemos cambiarla de maceta cuando las raíces hayan ocupado buena parte del recipiente o cuando el sustrato se haya deteriorado.
Lo recomendable es pasarla a una maceta solo ligeramente mayor que la anterior. Un recipiente excesivamente grande puede retener demasiada humedad alrededor de las raíces y favorecer problemas de pudrición.
La primavera suele ser un buen momento para realizar esta operación.
Poda y mantenimiento
Los cuidados de mantenimiento son sencillos. Basta con retirar las hojas amarillas, secas o deterioradas utilizando unas tijeras limpias.
También es conveniente limpiar de vez en cuando el polvo acumulado sobre las hojas. Además de mejorar su aspecto, esto permite observar mejor el estado de la planta y detectar a tiempo posibles plagas.
No es necesario realizar podas importantes para mantener su forma, aunque puede eliminarse algún tallo excesivamente largo o deteriorado si se desea mejorar su aspecto.


¿Es una planta adecuada para principiantes?
Sí. La Aglaonema es una de las opciones que podemos considerar para quienes buscan una planta de interior relativamente sencilla.
Su capacidad para adaptarse a diferentes niveles de luz, su crecimiento moderado y su tolerancia a pequeños descuidos hacen que sea más indulgente que muchas otras plantas tropicales.
Eso sí, hay una regla especialmente importante: es mucho más fácil recuperar una Aglaonema que ha pasado algo de sed que una planta cuyas raíces han permanecido constantemente encharcadas. El drenaje y un riego prudente son, por tanto, fundamentales.
Una planta tropical para disfrutar todo el año
Elegante, resistente y con una extraordinaria variedad de formas y colores, la Aglaonema se ha ganado un lugar destacado entre las plantas de interior.
Su origen tropical determina buena parte de sus necesidades: temperaturas cálidas, luz indirecta, humedad ambiental adecuada y un sustrato que drene correctamente. Si además evitamos los excesos de riego y protegemos sus hojas del sol directo, tendremos muchas posibilidades de disfrutar durante años de una planta sana y decorativa.
Y quizá ahí reside su mayor atractivo: la Aglaonema demuestra que no hace falta disponer de un gran jardín ni ser un experto jardinero para llenar de vida y color nuestros espacios interiores.
- Categoría: Plantas de interior, Sin categoría
- Etiquetas: jardín, Jardinería, Plantas
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